Los siete domingos de San José

La Iglesia, siguiendo una tradición de siglos, prepara la celebración de la fiesta del patriarca San José dedicándole los siete domingos anteriores. Esta costumbre fue promovida por el papa Gregorio XVI, y especialmente renovada por Pío IX. Este santo tan entrañable nos toca muy de cerca, puesto que, si la Santísima Virgen fue el primer sagrario… ya nos podemos imaginar quién fue el primer adorador.

San José fue el padre terrenal de nuestro Señor Jesucristo, a quién Dios padre encomendó el cuidado, educación y sustento de su propio Hijo y su bendita madre. Por este mismo motivo la Iglesia lo declaró su patrón, pero también lo es de la buena muerte, las familias, los padres, inmigrantes, artesanos, trabajadores…

Durante estos siete domingos, que comienzan este fin de semana, se consideran o contemplan los principales misterios acontecidos a lo largo de su vida, a modo de gozos y dolores. A continuación proponemos unas de las fórmulas que recoge la tradición.

San José

Siete Domingos de San José

Oración para todos los domingos

¡Augusto Patrono de la Iglesia universal! Dígnate serlo especialmente nuestro.

No nos es posible dudar de tu gran valimiento delante de Dios, ni de tu bondad para con los hombres.

Dígnate, pues, Patriarca San José, confirmarnos en esta nuestra fe, experimentando una prueba más de tu caritativa protección.

A este fin venimos a consagrarte estos siete domingos, meditando en ellos tus “dolores y gozos”. Nadie más necesitado ni más indigno que nosotros.

Mas no mires las miserias de nuestra alma; ten compasión de nosotros.

Te ofrecemos nuestro corazón; recíbelo y refórmalo según el tuyo, para que todos los días de nuestra vida te sean agradables y merezcan las bendiciones de Jesús y de María. Amén.

Consideraciones

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Primer Domingo de San José (5 de febrero de 2017): Mateo 1, 18-25

Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.

Glorioso San José, esposo de María Santísima. Como fue grande la angustia y el dolor de tu corazón, en la duda de abandonar a tu purísima Esposa, así fue inmensa la alegría cuando te fue revelado por el ángel el soberano misterio de la Redención.

Por este dolor y gozo, te rogamos nos consueles en las angustias de nuestra última hora y nos concedas una santa muerte, después de haber vivido una vida semejante a la tuya junto a Jesús y María.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

[ Oraciones finales ]

 

Segundo Domingo de San José (12 de febrero de 2017): Lucas 2, 1-7

Sucedió que estando allí le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre.

Dichoso Patriarca San José, elegido para cumplir los oficios de padre cerca del Verbo Humanado. Grande fue tu dolor al ver nacido a Jesús en tan extrema pobreza, pero este dolor se cambió en gozo celestial al oír los cantos de los ángeles y contemplar el resplandor de aquella luminosa noche.

Por este dolor y gozo, te suplicamos nos alcances la gracia de que, después de haber seguido nuestro camino en la tierra, podamos oír las alabanzas angélicas y gozar de la vista de la gloria celestial.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

[ Oraciones finales ]

 

Tercer Domingo de San José (19 de febrero de 2017): Lucas 2, 21

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno.

Glorioso San José, ejecutor obediente de la Ley de Dios. La Sangre preciosa que en la circuncisión derramó el divino Redentor, te traspasó el corazón; pero el nombre de Jesús (Salvador), que se le impuso, te llenó de consuelo.

Por este dolor y gozo, te rogamos nos alcances la gracia de vivir luchando contra la esclavitud de los vicios, para tener la dicha de morir con el nombre de Jesús en los labios y en el corazón.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

[ Oraciones finales ]

 

Cuarto Domingo de San José (26 de febrero de 2017): Lucas 2, 22-35

Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto como signo de contradicción -y a tu misma alma la traspasará una espada-, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones.

San José, modelo de fidelidad en el cumplimiento de los planes de Dios. Grande fue tu dolor al saber, por la profecía de Simeón, que Jesús y María estaban destinados a padecer; mas este dolor se convirtió en gozo al conocer que los padecimientos de Jesús y María serían causa de salvación para innumerables almas.

Por este dolor y gozo, te rogamos que, por los méritos de Jesús y María, seamos contados entre aquellos que han de resucitar gloriosamente.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

[ Oraciones finales ]

 

Quinto Domingo de San José (5 de marzo de 2017): Mateo 2, 13-18

El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

San José, Custodio y familiar íntimo del Verbo de Dios encarnado. Grande fue tu sufrimiento para alimentar y servir al Hijo del Altísimo, sobre todo en la huida a Egipto; de igual manera fue grande tu gozo al tener siempre en tu compañía al mismo Hijo de Dios y ver cómo caían en tierra los ídolos de Egipto.

Por este dolor y gozo, te rogamos nos alcances la gracia de que, huyendo de las ocasiones de pecado, venzamos al enemigo infernal y hagamos caer de nuestro corazón todo ídolo de pasiones terrenas, para que, ocupados en servir a Jesús y a María, vivamos únicamente para ellos y tengamos una muerte feliz.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

[ Oraciones finales ]

 

Sexto Domingo de San José (12 de marzo de 2017): Mateo 2, 19-23

Tomó al Niño y a su Madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá. Y avisado en sueños, marchó a la región de Galilea.

Glorioso San José, que viviste teniendo sujeto a tus órdenes al Rey de los cielos. Si tu alegría al regresar de Egipto se vio turbada por el miedo a Arquelao, después, al ser tranquilizado por el ángel, viviste contento en Nazaret con Jesús y María.

Por este dolor y gozo, alcánzanos la gracia de vernos libres de temores, y gozando de la paz de conciencia, de vivir seguros con Jesús y María y morir en su compañía.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

[ Oraciones finales ]

 

Séptimo Domingo de San José (19 de marzo de 2017): Lucas 2, 40-52

El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres.

San José, ejemplar de toda santidad. Grande fue tu dolor al perder, sin culpa, al Niño Jesús, y tener que buscarle, con gran pena, durante tres días; pero mayor fue tu gozo cuando al tercer día lo hallaste en el templo en medio de los Doctores.

Por este dolor y gozo, te suplicamos nos alcances la gracia de no perder nunca a Jesús por el pecado mortal; y si por desgracia lo perdiéramos, haz que lo busquemos con vivo dolor, hasta que lo encontremos y podamos vivir con su amistad para gozar de Él contigo en el Cielo y cantar allí eternamente su divina misericordia.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales

V/. Ruega por nosotros, San José.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración: Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José por esposo de tu Santísima Madre: concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los cielos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.